sábado, 19 de septiembre de 2015

SUNSET SONG

Director: Terence Davies. Guión: Terence Davies. Intérpretes: 
Agyness Deyn, Peter Mullan, Kevin Guthrie. Productora: Hurricane Films, Iris Productions. Música: Gast Waltzing. Fotografía: Michael McDonough. País: Reino Unido-Luxemburgo. Duración: 135 min.

                   Agyness Deyn en Sunset Song

Basada en el clásico de la novela escrito por Lewis Grassic Gibbon en 1932, la película transcurre a comienzos del siglo XX en una comunidad rural escocesa donde una familia vive reprimida por el mandato autoritario de un violento padre, y donde una joven, Chris, está dejando de ser una niña, tratando de encontrar el amor con el inquietante Ewan, mientras su familia se enfrenta a la tragedia, todo ello durante una época de agitación y malestar social. Y entonces llega la Primera Guerra Mundial.

Una historia contada con una belleza plástica increíble, de narrativa reposada al estilo del cine de John Ford (El hombre tranquilo, 1952, Qué verde era mi valle, 1941), y que cuenta la lucha contra las adversidades y el paso del tiempo de una mujer, Chris (interpretada por la modelo que hace primera incursión en el cine Agyness Deyn).



Hay ciertos clichés asociados a la vida rural escocesa, ligados al cristianismo, que hoy nos resultan rechazables: tener tantos hijos como Dios mande (haciendo equivaler esto a la irresponsabilidad e inmadurez de juicio de los padres cristianos, sin matices y siempre), la autoridad violenta, la brutalidad y posesión con respecto a la mujer por parte del hombre..., etc, etc. Contar historias sin recurrir a los lugares comunes es algo que deberíamos exigir a los cineastas: contar nuevas historias, contarlas con menos metraje, mejorando la capacidad de síntesis y de elipsis sin dejar de describir, contarlas con mejores actores...

                   Agyness Deyn y Peter Mullan, en Sunset Song

La filmografía de Terence Davies (Liverpool, 1945) incluye títulos tan relevantes como Distant Voices, Still Lives (Voces distantes, 1988), que ganó el Leopardo de Oro en Locarno, The Long Day Closes (El largo día acaba, 1992), que compitió en Cannes, House of Mirth (La casa de la alegría, 2000), Of Time and the City(2008) o The Deep Blue Sea (2011), que compitió en la sección oficial del Festival de San Sebastián, donde se le dedicó una retrospectiva en su 56 edición (2008).
TRUMAN, DE CESC GAY
ARRASA CON 5 GOYAS (2016)
RICARDO DARIN Y JAVIER CÁMARA CONCHAS DE PLATA EX AEQUO A MEJOR ACTOR EN 63 FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN 
CRÓNICA DE LA 63 EDICIÓN DEL FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN


Director: Cesc Gay. Guión: Cesc Gay, Tomàs Aragay. Intérpretes: Ricardo Darin, Javier Cámara, Dolores Fonzi. Productora:Imposible Film, BD Films. Fotografía: Andreu RebésMúsica: Nico Cota. País: España-Argentina. Duración: 108 min. 



Julián (Ricardo Darin) recibe la visita inesperada de su amigo Tomás Javier Cámara), que vive en Canadá. Los dos amigos, junto a Truman, su perro fiel, compartirán, a lo largo de cuatro intensos días, momentos emotivos y sorprendentes provocados por la difícil situación de Julián.


                 Javier Cámara y Ricardo Darin en Truman.

La primera lectura de Cesc Gay me parece de enhorabuena: humor en torno a la muerte, el dinero, la amistad, el amor, la vida. La segunda lectura sencillamente no la comparto, pero le felicito por poner sobre el tapete la vida misma, con dos personajes que lo bordan porque son ellos mismos, la sencillez y naturalidad en persona; la falta de afectación, la sinceridad.

Cómo afrontar una enfermedad grave en el momento de saber que es irreversible. Qué es la amistad. Qué es el coraje de vivir hasta el final, qué es querer. Todo ésto, en nuestro mundo nihilista, supone encontrarse con los hilos que uno piensa que nadie sostiene, pero que están ahí. Poner fecha a la muerte es pensar que estamos a la deriva desde que venimos a este mundo, y que por lo tanto qué más da antes que luego.




Cesc Gay (Barcelona, 1967) es un director y guionista que destaca por su profunda mirada sobre los personajes que retrata. Una mirada caracterizada por su ironía y su sentido del humor cuando constata las debilidades de los seres humanos. Estudió Cine en Barcelona y Nueva York, donde codirigió junto con Daniel Gimelberg su primer largometraje, Hotel Room (1998), que se presentó en la sección Zabaltegi del Festival de San Sebastián. Desde entonces ha dirigido Krámpack (2000), En la ciudad (2003), que compitió en la Sección Oficial del Zinemaldia, Ficció (2006) y Una pistola en cada mano (2012).
REGRESIÓN, LA ÚLTIMA DE AMENÁBAR



Título original: Regression. Director: Alejandro Amenábar. Intérpretes: Ethan Hawke, Emma Watson, David Thewlis, Lothaire Bluteau, Dale Dickey, David Dencik Peter MacNeill, Devon Bostick, Aaron Ashmore. Productora: Telecinco Cinema/Himenóptero. 
Fotografía: Daniel Aranyó. Música: Roque Baños. País: España. Duración: 106 min.

Película que ha inaugurado la 63 edición del Festival de Cine de San Sebastián, el universo inquietante es el que le interesa a Amenábar; lo que es y no lo parece y lo que parece y no es realmente. De nuevo, una snuff movie.





Minnesota, 1990. El detective Bruce Kenner (Ethan Hawke) investiga el caso de Angela (Enma Watson), que acusa a su padre, John Gray (David Dencik), de cometer un crimen inconfesable. Cuando John, de forma inesperada y sin recordar nada de lo sucedido, admite su culpa, el reconocido psicólogo Dr. Raines (David Thewlis) se incorpora al caso para ayudarle a revivir sus recuerdos reprimidos a través de la técnica discutida de la regresión de la memoria. Lo que descubren desenmascara una siniestra conspiración, vinculada a una secta satánica.


El método Amenábar para acercarse al thriller psicológico o al terror, sigue siendo certero, dotado de una fotografía sobrecogedora, y de unos recursos hábilmente manejados por la cámara, a través de los planos, el travelling..., esta vez se coloca en el lugar de la subjetividad, de las obsesiones, del eco que generan en el interior de los personajes sus propios miedos. El ambiente, la América profunda: la religiosidad observante y asfixiante, el puritanismo, las leyendas urbanas, la credulidad sin razonabilidad.   



                    Ethan Hawke y Emma Watson en Regression

La expectación que generan las películas de Amenábar, con tantos éxitos a su espaldas, le hace flaco favor a la realidad, porque esta última película resulta "enlatada"; desde el principio conocemos de forma forzada, a los implicados en las acusaciones, lo que irradia un clima de artificio demasiado notable, y que en alguna secuencia raya en la ironía mal planteada. 


Incluso los recursos gráficos (carteles, portadas de libros) resultan demasiado pacatos; al final la tesis envuelta en una película con muchos (demasiados errores) es: creer que el demonio existe es un engaño, puesto que se trata de ridiculizar hasta el absurdo o zanjar la cuestión pensando que todo es pura sugestión, o algo meramente artificial y ficción creada por nuestra imaginación ligada a atavismos, a la culpa por los propios errores, etc. 


Alejandro Amenábar debutó en el largometraje con Tesis (1996), que ganó siete premios Goya, incluido el de Mejor Película. Su segundo film, Abre los ojos(1997) se estrenó a escala internacional y tuvo un remake americano, Vanilla Sky(2001). Los otros (2001), protagonizada por Nicole Kidman, fue su primera película en inglés. Seleccionada por el Festival de Venecia, obtuvo gran éxito a nivel internacional. Mar adentro (2004) ganó el Oscar a la Mejor Película en Lengua no Inglesa además de otros 60 premios internacionales. En 2009 estrenó Agora, seleccionada por el Festival de Cannes.


lunes, 7 de septiembre de 2015

MANDARINAS/Mandariinid****

En 1990, estalla la guerra en una provincia georgiana que busca la independencia. Ivo, un estonio, decide quedarse, a diferencia del resto de sus compatriotas, para ayudar a su amigo Margus con la cosecha de mandarinas. Al comenzar el conflicto, en un flanco del Cáucaso, durante la guerra de 1992 en Abjazia, un mercenario checheno a sueldo de los independentistas y un georgiano del bando contrario caen heridos delante de su casa, e Ivo se ve obligado a cuidar de ellos, aunque sabe que se odian entre sí.


Ivo vive tiempos de guerra entre el conflicto de chechenos y georgianos, mientras continúa tranquilamente su trabajo en el campo recogiendo mandarinas con su amigo Margus. Él prepara las cajas de madera y ambos esperan poder vender la cosecha antes de que se estropee. En pleno trabajo estalla una pequeña guerrilla absurda, intermitente y devastadora, en la que mueren varios hombres.

                   Lembit Ulfsak es Ivo, Elmo Nüganen es Margus

Nominada al globo de oro 2014 como mejor película de habla no inglesa aunque la crítica se volcó con la sobrevalorada Ida. Mandariinid, una cinta "made in Estonia" llega al alma y se clava en el corazón desde el primer momento. Tanto su historia como las actuaciones brillan y sobrecogen en una cinta que ni siquiera llega a la hora y media.

La personalidad de Ivo, ese hombre que guarda una sospechosa mezcla física entre  Michael Haneke y Christopher Lee, que recibe el piropo de los soldados "lamento que los hombres como tú envejezcan", demuestra que en plena guerra hay gente capaz de mediar y usar el raciocinio. Los conflictos que se crean entre los dos enemigos, la paciencia, el humor y la bondad de Ivo, junto a las promesas de palabra, con honor, son algunos de los puntos que nos harán vibrar en todo momento. Y es que la cinta guarda un halo continuo de suspense por averiguar cuál será la siguiente reacción de los personajes y hasta donde estarán dispuestos a llegar, ya que ambos han prometido la muerte del otro, respetando a Ivo y su casa. El camino a la paz se inicia en el abandono del cinismo y la desconfianza. La película es magistral en la mezcla de tensión/distensión; furia/razón; sencillez/profundidad; crudeza/poesía; brillantez y cordura. Un canto de humanidad por encima de reduccionismos, la sensatez de saber y de vivir sabiendo que ser hombre está muy por encima de los nacionalismos bélicos. El perdón se aprende cuando se ha pasado por sufrimiento indecible.

                            Lembit Ulfsak

Mandariinid es una cinta que no decae en un solo momento, porque está delicadamente tratada, en los silencios, en la luz, en los encuadres; al igual que esa mezcla agria y dulce de las mandarinas, equilibrio perfecto de sabor. La personalidad de Ivo es tan sumamente sublime, que dentro de la tristeza de la soledad y de vivir entre dos tierras, no le falta el sentido del humor. Si Ivo no tuviera esa forma de ver la vida, ni él ni su compañero Margus podrían haber aguantado. Hablan de la guerra como una de cítricos, "una guerra contra mis mandarinas". Magnífico el momento en el que se deshacen del vehículo enemigo y al tirarlo por un barranco, uno de ellos dice que esperaba una explosión, como en el cine, a lo que Ivo responde: "El cine es un engaño".

                             Misha Meskhi es Niko


La evolución de los personajes, hallando la humanidad cada uno aún en tierra hostil, los grandes diálogos, las escenas bien trabajadas entre la pausa y la tensión; el enigma que oculta Ivo, junto a la banda sonora de Niaz Diasamidze terminan de hacer el resto creando una ambientación perfecta en lo que será una cinta difícil de olvidar. 
                          Giorgi Nakashidze es Ahmed

MANDARINAS/Mandariinid****
Título original: Mandariinid. Director: Zaza Urushadze. Guión: Zaza Urushadze. Intérpretes: Lembit Ulfsak , Elmo Nüganen , Giorgi Nakashidze , Misha Meskhi. Producción: Coproducción Estonia-Georgia; Allfilm / Georgian Film. Fotografía: Rein Kotov Música: Niaz Diasamidze. País: Estonia. Año: 2013. Duración: 83 min. 

lunes, 31 de agosto de 2015

EL CARTERO DE LAS NOCHES BLANCAS**

Dirección: Andrei Konchalovsky. Guión: Andrei Konchalovsky y Elena Kiseleva. Intérpretes: Aleksey Tryapitsyn, Irina Ermolova, Valentina Ananina. Rusia, 2014. Duración: 100 min. Drama.

Retrato realista y crudo de la Rusia rural, realizado por un director veterano Como Andrei Konchalovsky. Un breve cuento que relata como viven separados del mundo exterior, unidos sólo por una lancha que conecta el poblado con la Rusia Continental, los habitantes de Kenozero, un enorme lago situado en el Norte de Rusia, viven de la misma manera como lo hacían sus antepasados durante siglos. Es una comunidad pequeña, todos se conocen y producen lo que realmente necesitan para vivir. El film es una crónica sobre la vida en un pueblo del norte ruso rodeado por una base espacial, y al que descubrimos a través de la mirada de un solitario funcionario que reparte el correo.



El cartero del pueblo, Liokha (Aleksey Tryaptisyn) es la única conexión que la gente tiene con el exterior, confiando en su lancha con motor fuera de borda para unir ese lejano lugar con las grandes ciudades. Cuando alguien roba el motor de la lancha y la mujer que ama se muda a la ciudad, el Cartero busca desesperadamente una nueva vida y una aventura que lo impacte.


Éste es un viaje al descubrimiento de uno mismo. El Cartero se enfrenta a sus viejos demonios, al amor y a su propia realización, para asumir finalmente que no hay lugar como su propia casa ni realidad mejor que la suya.


Recuerdos del cine de silencios, a la modernidad en la elección de ángulos con la única pretensión de hallar la pura naturalidad, a los relatos mínimos… Es admirable que Andrei Konchalovsky, a sus casi ochenta años, después de dirigir cine épico como «Siberiada» y action movies como «Tango y Cash», aún tenga ganas y talento para reinventarse. «El cartero de las noches blancas» significa, en cierto modo, el ansia de contemplación, el llanto por su gente, la reconciliación con ese paisaje ruso que, hermoso y aislado del mundo, sigue ajeno al cambio radical que ha sufrido el país desde los tiempos de la Perestroika. Podría decirse que Konchalovsky pone al día los presupuestos del Neorrealismo –actores no profesionales, hibridación entre ficción y documental– rodando, con un digital de calidad cristalina, una versión envolvente en el fastuoso paisaje del lago, de «El ladrón de bicicletas».



Rodada con actores no profesionales e inspirada “por Chéjov y Bresson” según su director, la película narra el desconcierto de los autóctonos ante un mundo que ya no se parece en nada al de su juventud, y que también ha sido doloroso.
Centrada en la figura de un cartero que tiene mucho de hombre para todo en una región que parece olvidada por la civilización, la película registra los gestos cotidianos de su protagonista y sus sucesivos encuentros con la gente del lugar apoyándose en un solo conflicto dramático –el robo del motor de su barca– y una leve, flotante decepción amorosa, que ayudan a definir su manera de ver el mundo. La belleza de sus paseos en barca, con la cámara deslizándose sobre el agua como un pájaro a punto de pescar, confirman –si es que hacía falta– el talento compositivo de Konchalovsky, pero da la impresión de que la película no siempre consigue superar su dimensión de retrato etnográfico, pero quizá es que no lo ha pretendido. 
La película ha obtenido el LEÓN DE PLATA al MEJOR DIRECTOR, asi como el  Premio DROP GREEN EN EL FESTIVAL DE VENECIA 2014, y el Premio LADY HANIMAGUARA DE PLATA en el último Festival de Cine de Canarias.



jueves, 6 de agosto de 2015

CINE DE VERANO (IV): EL POZO/NO TENGO MIEDO****

Campos de trigo alto y crecido, amarillo abrasador y fragante. Juegos de niños. Imaginación y secretos. Inocencia, bondad y el descubrimiento de la maldad.


Magnífica película de 2003 dirigida por Gabriele Salvatores. Escribieron el guión Francesca Marciano y  Niccolo Ammaniti, basado en la novela italiana del 2001 de Niccolo Ammaniti Io non ho paura. La historia retrata los “años de plomo” en Italia, un tiempo de terrorismo y secuestro en los años 1970s en una pequeña aldea mísera.

El film tiene lugar en 1978. Todo en la pequeña aldea ficticia de Acque Traverse al sur de Italia parece inmóvil, inactivo; el colegio ha terminado, los adultos se resguardan dentro de sus casas para escapar del calor que a todos sofoca. Solamente un pequeño grupo de niños se mueve libremente alrededor de la ciudad y del campo de trigales que la rodea, jugando aventuras. Durante una de ellas, el pequeño Michele Amitrano (Giuseppe Cristiano), de diez años de edad, se entretiene buscando las gafas de su hermanita cuando de pronto descubre un secreto tan terrorífico que cambiará su joven existencia por completo: hay algo dentro de un pozo, algo que nunca debió ser visto a la luz del día.

           Michele Amitrano (Giuseppe Cristiano) corre por los trigales

La historia se aplica en el pueblo ficticio de Acqua Traverse (literalmente la travesía del agua) en la provincia ficticia de Lucignano, fue filmada en Basilicata y Puglia, un área de Italia donde el director Salvatores pasó su juventud. La primera localización fue cerca de Melfi. De acuerdo con Salvatores, la película no es primariamente sobre un secreto, pero el misterio se palpa en toda la narración. La historia es sobre la inocencia de un niño, su grandeza de alma y su buen sentido, que le llevará a tomar decisiones de adulto. La mayoría de los actores del film, especialmente los niños, son ciudadanos locales sin experiencia en el cine. Giuseppe Cristiano, que actúa como protagonista, nunca apareció antes en ninguna película, y resulta un descubrimiento de expresión, intensidad y bondad.

La escenografía de la película es un extraño color primario que lo envuelve todo: amarillo y rojo, azul y amarillo, amarillo y negro; un camino que va y viene del mundo de juegos al mundo real, enfocando en objetos específicos de interés con acercamiento pictórico. La incluye la música original de Ezio Bosso, Quartetto d'Archi di Torino y Pepo Scherman, junto al trabajo del canadiense Michael Galasso.


I'm Not Scared está basada en la novela de Niccolo Ammaniti Io non ho paura. Ammaniti obtuvo la idea para el libro durante un viaje a Puglia en finales de los años 1990s. La novela ganó el Premio de Ficción Viareggio-Repaci del 2001. Desde la publicación en 2001, la novela vendió casi 700.000 copias y fue publicada en otros veinte idiomas. Jonathan Hunt escribió la traducción al inglés, distribuida por Canongate en 2003.

Fue nominada en el Festival Internacional de Cine de Berlín de 2003: Nominada por el Oso Dorado de Berlín para Gabriele Slavatores. Nominada en los Premios de Cine Europeo de 2003: Nominada por Mejor Cinematógrafo para Italo Petriccione. Fue Ganadora del Premio de la Audiencia para Mejor Actor para Giuseppe Cristiano, ganadora de Mejor Película de Puntuación para Ezio Bosso y ganadora de Mejor Guion para Niccolò Ammaniti en el Festival de Cine de Flaiano del 2003. Ganadora del Premio Mejor Cinematografía para Italo Petriccione, ganadora por Mejor Director para Gabriele Salvatores, gandora por Mejor Soporte de Actuación para Diego Abatantuono, nominada por Mejor Productor y Mejor Puntuación para Ezio Bosso y Pepo Scherman, nominada por Mejor Guion para Niccolò Ammaniti y Francesca Marciano y nominada por Mejor Sonido para Maruo Lazzaro en los Premios del Sindicato Nacional Italiano de Películas de 2003. Nominada para Mejor Película para Maurizio Totti, Riccardo Tozzi y Gabriele Salvatores, nominada por Mejor Música para Ezio Bosso, nominada por Mejor Sonido para Mauro Lazzaro, nominada por Mejor Soporte de Actuación para Diego Abatantuono, ganadora por Mejor Cinematografía para Italo Petriccione y Gandor para Gabriele Salvatores en los Premios Donatello del 2004.



jueves, 2 de julio de 2015


LA HUELLA DEL DR. ERNESTO GUEVARA****

“Yo”, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra “Mayúscula América” me ha cambiado más de lo que creí”. Ernesto "Che" Guevara.

Del icono del Ché, de su personalidad tan especial , no conocíamos los pormenores de su infancia ni de sus primeros años de estudiante de medicina en Buenos Aires, ni de sus dos anhelados viajes por América Latina, que ahora Jorge Denti nos desvela con fotos familiares de la época, documentos, diarios, prensa de entonces, grabaciones de cine y otros fragmentos audiovisuales, entrevistas a protagonistas y testigos de su historia que aún viven.



La huella del Doctor Ernesto Guevara es un documental basado en los viajes por América Latina que realizó el Ché cuando era un joven médico recién licenciado entre los años 1952 y 1953, en los que fue acompañado por sus amigos de la infancia Alberto Granado y Carlos "Calica" Ferrer. Partiendo de los diarios y la correspondencia más íntima que Guevara mantuvo con su madre, su tía Beatríz, y su compañera de estudios Bertha "Tita" Infante durante ese espacio de tiempo, la cinta nos permite acercarnos al Ché más personal, a la persona detrás del mito. Jorge Denti (Malvinas: historia de traiciones), documentalista con una gran conciencia política, se encarga de recuperar todos los testimonios de aquellas personas que lo conocieron y acompañaron a lo largo de este recorrido, entre los que se encuentra su hermano Juan Martín, y el propio Granado, y llevarlos a la gran pantalla. A través de la reconstrucción del itinerario de La huella del Doctor Ernesto Guevara iremos conociendo el proceso de aprendizaje y transformación de uno de los hombres más importantes de la historia contemporánea. Una transformación paulatina, porque a través de los personajes que encuentran en el camino aprenden sobre las injusticias a las que los pobres se enfrentan y viven situaciones de distinto tipo, desde las más alegres a las más tristes. La experiencia les presenta a Guevara y Granado una verdadera imagen de la identidad latinoamericana y cambia el curso de sus vidas para siempre.


La película nos ahorra las imágenes habituales de Ernesto Ché Guevara con la boina, el pelo largo y la media barba tantas veces repetida y sobreutilizada. En cambio aparecen fotos tomadas en ese momento en los lugares que iba recorriendo, afeitado y con el pelo corto. Se destacan enseguida la mirada pícara y la sonrisa magnética, carismático, seductor inevitable.


Desde el principio en su familia se sigue la guerra civil española porque les enviaban cartas con posiciones enemigas y relatos de la guerra y supervivencia: la presencia de exiliados españoles de ideología republicana o al menos huídos en cuanto se desencadena el conflicto. La familia Guevara ya lleva en su sangre el viaje, puesto que se movieron de Córdoba a Salto, de Salto a Buenos Aires en el caso de Ernesto Guevara para estudiar medicina, con especialidad de alergología, con interés por investigar la lepra. Aventurero solidario, apasionado incansable, en combinación con su vocación humanista de la medicina le va a impulsar al viaje: de Buenos Aires ya al campo, a la mina, a conocer a los trabajadores, y ya como recién Licenciado en Medicina, a Bolivia.

El proceso político revolucionario en Bolivia fue uno de los primeros de América Latina, el primero donde se dio un golpe de estado del que surgió un gobierno apoyado por su pueblo armado, y no por golpistas de fuera. Allí conoce a su líder indigena abogado, que habla perfectamente quechua e inglés. Allí conoce de cerca la vida de los mineros.

Se va de nuevo con Granado y Ferrer y prosiguen su viaje por Perú: conocen los cementerio indígena inca. Visitan Cuzco recién reconstruido,  y Machupichu , donde les sobrecoge la potencia de esa cultura que sucumbió solo ante las armas del conquistador. Leen allí Cartas del Libertador Bolívar. Con el Dr. Hermoso, médico eminente que trabajó especializándose en lepra, conoce allí las condiciones pésimas de los leprosos, atiende la parte psíquica de los enfermos. Todavía en ese momento viajaban para mejorar sus condiciones económicas con un buen trabajo de médicos pero acaban planteándose cómo mejorar el mundo. En Lima van al leprosario y a tratar  infecciosos, con el Dr.Hermoso y Dr. Pesce, también investigador y médico. Les muestran a Vallejo, Mariategui quienes le enseñan las entrañas del marxismo. Allí en Perú Guevara ve tanto física como metafóricamente la división de la sociedad entre las masas trabajadoras y las masas gobernantes (el personal que vive en el lado norte del río, separado de los leprosos que viven en el sur). Guevara además rehúsa a usar guantes de goma durante su visita eligiendo en su lugar estrecharse las manos desnudas con los asustados leprosos recluidos. Rechazó las viviendas de médicos para mezclarse con los enfermos a confundirse con ellos. Después de su estancia en la colonia de leprosos, Guevara confirma sus incipientes impulsos igualitarios y antiautoritarios durante un brindis de cumpleaños, que es a su vez su primer discurso político. En él evoca una identidad latinoamericana que trasciende las fronteras de la nación y la raza. Estos encuentros con la injusticia social transforman la manera en que Guevara ve al mundo y por implicación motivan más tarde sus actividades políticas como un revolucionario. Este “paso” implícitamente simboliza el rechazo de Guevara a la riqueza en la que había nacido, y el camino que tomaría más tarde en su vida como un guerrillero, peleando por lo que él creía era la dignidad que todo ser humano merecía. De humanista, curador de los enfermos que nadie atiende,pobres entre los pobres, a empuñar un rifle por ideas, pasando por la violencia.

                          MachuPichu


Cruza el Amazonas después en una balsa con víveres, conversaciones, energía, y todo a pesar de los cocodrilos, serpientes y pirañas. Se sigue esa decencia en diarios, cartas, aprendizaje con la gente directamente. Su retrato de América plagada de dictadores.
Llegará a Ecuador, y a través de Valdovinos intenta partir hacia Venezuela para trabajar de médico en los petroleros, porque su propósito todavía era marcharse a París a especializarse en alergología. Pensaba marcharse en barquito de bananas de Guayaquil a Panamá para salir pero acaban en Ecuador, siempre pensando en cómo descargar banana hasta Guatemala. Se separa Ferrer y Guevara va sólo hacia Panamá para llegar a Guatemala . Alli conoce de cerca la tiranía del capitalismo salvaje con la Compañía frutera INC.

Al llegar a Guatemala presencia un segundo proceso revolucionario con Jacobo Ardens. Las tierras son entregadas al trabajador, a través de la reforma agraria. Medida revolucionaria dársela a los verdaderos dueños.  Allí a través de Hilda Varea, economista peruana de la que se enamora y con la que se casará. También allí conoce a algunos exilados anti-Somoza, huidos de Nicaragua. Por participar en discusiones políticas escapa a embajada chilena en Guatemala y se encuentra con Bauer Paiz y otros, que se movían ideológicamente parecidos entre el materialismo histórico o marxismo aunque todavía estaban impregnados de liberalismo socializante.

Conocerá también a Harold White y a todos los ideólogos de izquierdas que fraguaban gestas contra las desigualdades de América Latina, huyendo de sus países por “subversivos”. Acaba involucrándose una vez ha conocido a Fidel Castro, comandante cubano que busca la vuelta a Cuba para hacer la revolución, en una compra de armas vía barco de Checoslovaquia de infantería y municiones, pero por eso se bloquea Guatemala desde el gobierno de EE.UU, por su presencia imperialista en toda América Latina. Querían defender la revolución. Quieren morir como Sandino y no como Azaña (el español huído y exiliado), tienen clara la necesidad de hacerse con las armas para vencer. Convencimiento fuerte de provocar el cambio, no sólo el reacomodamiento de piezas.


De Ernesto Che Guevara en  México:  conocemos su paso por Mitla, México DF (otra ciudad en los años 50), se gana ahora la vida de fotógrafo en Teotihuacan, Puebla, Palenque, Veracruz. Cultiva su veta de arqueólogo, de aprendizaje de los tiempos pasados, de la supervivencia de una cultura sobre otra, se convence de la necesidad de la violencia. Siempre leyó grandes poetas León Felipe, Vallejo, Guillén, Neruda. Se complica su situación conyugal, por su vida bohemia y absolutamente entregado a la revolución armada. Consiguen artefactos de combate, Guevara ya enrolado para invasión con Fidel. Pasarán tiempo en la Cárcel clandestina El pocito. Llega a Veracruz Fidel porque han conseguido un yate para ir a Cuba, era pequeño pero muy marinero. Fuera de Cuba está siendo más útil. Fidel encuentra que Guevara viene de abajo trabajadores de United fruits company, viajes...percepción muy sólida social, por encima de cualquier revolucionario joven cubano. Y además es Licenciado en Medicina, especializado en enfermedades de los pobres, de los desahuciados, de los incurables…Ya cerró su destino junto a Fidel Castro.

Años atrás, en la película Diarios de motocicleta, de Walter Salles (2004) también basada en los diarios de viaje  que realizaron El Che Guevara y Alberto Granado, bioquímico, a través de América del Sur en 1952-53, en principio querían tan solo llegar a recorrer 10.000 km de América Latina. Lo más que pudieran. Su método inicial de transporte era la antigua y agujereada, pero funcional motocicleta Norton 500, “La Poderosa”, de Alberto. Salles apunta como ya en estos años Guevara se descubre a sí mismo transformado por sus observaciones de la vida de los empobrecidos campesinos indígenas, pero no llega hasta el año 1955 ni bucea en los años anteriores como recoge Denti de manera documental.

LA HUELLA DEL DR. ERNESTO GUEVARA****


Director: Jorge Denti. Guión: Jorge Denti. F en C.: Gerónimo Denti. Música: Alberto Núñez y Federico Bonasso. Edición: Juan Manuel Chávez. Con: Testimonios de Lizzia Tizziani, Alberto Granados, Carlos Calicia Ferrer, Antonio del Conde, Óscar Valdovinos. Productor: Jorge Denti y Hugo Rodríguez. Productoras: TVAL Producciones / IMCINE / Agua Dulce Films / Entera Postproducción / Ediciones Pentagrama / Estudio Yubarta / Bias Post / El Perro en la Luna / Grupo Boedo Films / Productora Internacional ICAIC. País: México-Argentina-Perú-Cuba. Año: 2012. 124 mins. Público: Adolescentes y Adultos