miércoles, 23 de septiembre de 2020

 

BLACKBEACH****



Carlos (Raúl Arévalo), es un alto ejecutivo al que le va la acción a punto de convertirse en socio de una gran empresa. Recibe el encargo de mediar en el secuestro del ingeniero de una petrolera americana, en África. El incidente está poniendo en peligro la firma de un contrato millonario. Iniciará un viaje donde deberá enfrentarse a las consecuencias de sus acciones del pasado cuando fue cooperante en el país, y elegir entre sus intereses personales y profesionales.

Este thriller de acción de magnífica factura es una historia de corrupción a altísimas escalas políticas y empresariales, pero también de expiación. El rodaje transcurrió a lo largo de 8 semanas por diferentes localizaciones de Ghana, Las Palmas de Gran Canarias, Bruselas. Toledo y Madrid. La película se presentó en la sección oficial de la 23 edición del Festival de cine de Málaga el 23 de agosto, antes de su estreno en cines de la mano de eOne Films Spain.

Raúl Arévalo (Tarde para la ira, Mi obra maestra), Candela Peña (Kiki el amor se hace, Salir del ropero), Paulina García (Hombrecillos, La novia del desierto) y Melina Matthews (El jugador de ajedrez, Salir del ropero) son los personajes de este retrato doloroso de un país africano en el que se muestra el engranaje gigantesco y globalizado, complejo e incomprensible que sucede hoy en día en cualquier conflicto en cualquier parte del mundo… Un mundo gobernado por una élite empresarial sin escrúpulos y capaz de manipular la política internacional, llegando a involucrar a las Naciones Unidas. Pone sobre la mesa las cloacas que ya se mostraron en La pesadilla de Darwin (2004), del director Hubert Sauper, y que hacen que nos cuestionemos sobre la auténtica sostenibilidad en nuestro mundo.

Black Beach era el nombre de una cárcel de Malabo, en Guinea Ecuatorial, conocida por la crueldad del día a día en su interior. Pocas personas conseguían salir de ella con vida y los que lo conseguían quedaban marcados para siempre, debido al sufrimiento experimentado allí. Es adecuado este título para este thriller.

El próximo 25 de septiembre es el estreno en cines de Black Beach, la segunda película de Esteban Crespo, con gran recorrido como director de cortometrajes, y que llegó a estar nominado al Oscar en 2014 con su cortometraje Aquel no era yo, con el que ganó el Goya al Mejor Cortometraje de Ficción en 2013.

Público: +13

Muy buena

sábado, 15 de febrero de 2020

TEL AVIV EN LLAMAS****

Título original: Tel Aviv on Fire. Director: Sameh Zoabi. Guión: Dan Kleinman, Sameh Zoabi. Intérpretes: Case Nashef, Yaniv Biton, Laetitia Eido, Joseph Swede, Lubna Azabal, Maisa Abd Elhadí. Producción: Coproducción Luxemburgo-Bélgica-Israel-Francia; Samsa Film / TS Productions / Artemis Productions / Lama Films/ Israel Film Fund, United King. Música: André Dziezuk. Fotografía: Laurent Brunet. Año: 2018. País: Luxemburgo. Duración: 100 min. Público: Todos.

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El humor siempre se ha utilizado en el cine y en la literatura para trasmitir los dramas que atraviesan los seres humanos. En esta película, se contempla el conflicto israelí-palestino desde un punto de vista cotidiano y por momentos, arranca las carcajadas de los espectadores. Lidia con temas políticos sombríos de manera tan divertida y agradable como inteligente. Y quizás lo más complicado de todos: quitando hierro y con ironía. Muchos dirán que está a favor de los palestinos y otros dirán lo contrario.

Salam, un palestino de 30 años que vive en Jerusalén, trabaja en el set de la famosa telenovela palestina Tel Aviv on Fire, producida en Ramallah. Todos los días, para llegar a los estudios de televisión, debe pasar por un estricto control israelí. Allí se encuentra con el comandante a cargo del puesto de control, Assi, cuya esposa es fanática de la telenovela. Para impresionar a su mujer, Assi se involucra en escribir la historia. Salam se da cuenta de que las ideas de Assi podrían llevarle a un ascenso como guionista. Su carrera creativa mejora con los consejos del comandante.

El director de Tel Aviv on Fire es Sameh Zoabi, árabe israelí nacido en nacido en 1975 en la localidad de Iksal, cerca de Nazaret, que en hoy día vive en Brooklyn. Alguien lo suficientemente inteligente como para tratar el conflicto israelí-palestino de una forma bien distinta a la habitual: a través de un guión sobre un guión y en el backstage de una telenovela de habla árabe ficticia. Se produce en la Autoridad Palestina, pero también se transmite en Israel y es un gran éxito, lo que demuestra que el anhelo por el romance y la conexión local con la cultura trasciende las diferencias políticas.

Case Nashef interpreta a un guionista principiante y de pocos medios que, gracias a sus conexiones familiares, procede a producir la novela, que tiene lugar en 1967 y sigue a una espía árabe que intenta seducir a un general israelí. Tiene a su favor la familiaridad con la sociedad israelí y su dominio del idioma hebreo, y desde el papel de un consultor junior se convierte en autoridad para el rodaje. Un alivio para él, porque necesita sobrevivir económicamente y recuperar el corazón de su exnovia.

Jerusalén Este. En el camino entre las dos ciudades, un punto de control lo está esperando, en el que espera un oficial, interpretado por Yaniv Biton. Así, por ejemplo, tiene la idea de refinar la imagen de la televisión general para mejorar la imagen de los militares como él, o simplemente dictar los desarrollos de la trama en capítulos que aún no se han emitido, para que pueda hacer spoilers y demostrarle que está al corriente.

La disputa entre el comandante Assi y Salam sobre el guión de la telenovela es una metáfora de la narrativa del conflicto en el que Israel trata de hablar en nombre de los palestinos. Pero también es una lucha interna dentro de la comunidad árabe en sí: el tío del héroe, productor, quiere terminar la historia en 1967, donde para él todo acaba; el joven guionista, tiene otro punto de vista sobre los acontecimientos: trabaja bajo la estricta supervisión de las autoridades israelíes y transmite directamente a la clase media judía, sin embargo logra transmitir mensajes a favor de los palestinos.

Los diálogos son ingeniosos, cómicos, de gran potencia y humor, pero también expresan vulnerabilidad y melancolía: es todo un reto decir cosas interesantes y estimulantes sobre un tema que del que se ha dicho casi todo. La mayoría de las películas que se han hecho hasta ahora sobre el conflicto, sin importar el idioma, delatan en ocasiones autoimportancia y la autocompasión, pero aquí vemos abordar un tema político desde un suceso inverosímil y disparatado, pero que demuestra la parte ligera de la vida, tratando las cosas de manera divertida y genial.

Tel Aviv on fire comenzó su viaje internacional en el Festival de Cine de Venecia, donde Case Nashef ganó el Premio al Mejor Actor. Se estrenó también en docenas de festivales prestigiosos y se distribuye comercialmente en Francia, donde ha vendido más de 100,000 entradas, lo que la convierte en la película israelí más exitosa de Europa.



martes, 11 de febrero de 2020


PARASITOS, DE Bong Joon HO ARRASA CON 4 PREMIOS OSCARS

Título original: Gisaengchung. Director: Bong Joon Ho. Guión: Bong Joon Ho, Jin Won Han. Intérpretes: Song Kang-ho y Choi Woo-shik, Lee Sun Gyun, Cho Yeo, Park So-dam. Producción: TMS Enterteinment. Fotografía: Kyung-pyo Hong. Música: Jaeil Jung. País: Corea del Sur. Año: 2019. Público: Adultos. Género: Thriller, drama.

Contra todo pronóstico gana el premio a Mejor película internacional, y gana las otras tres categorías principales: Mejor director, Mejor película y Mejor guión original. Una película ácida, diferente y crítica.

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Gi Taek y cada miembro de su familia están sin trabajo. Cuando su hijo mayor, Gi Woo, empieza a impartir clases particulares en la adinerada casa de Park, las dos familias, que tienen mucho en común pese a pertenecer a dos mundos totalmente distintos, comienzan una relación de resultados imprevisibles.

Lo primero que llama la atención de esta película fue su cuidada factura, una luz de interior dorada y lúcida, y a la vez su corrosivo, inteligente y letal humor negro. El mundo desigual y ostentoso, políticamente incorrecto y el riesgo por vivir en precario cayendo en la impostura.

Dos –o tres- familias, dos –o tres- biografías se entrecruzan para hacer una disección demoledora de la sociedad surcoreana. Una familia sobrevive en los semisótanos de Seúl, la otra vive muy holgadamente en la zona residencial más chic. Un “arriba y abajo” que se infiltra en todos los planos y en toda la narrativa visual, logrando tenerte pegado al sillón los 132 minutos del thriller. Las cloacas y los túneles. Lo escondido, la huida de la justicia y los crímenes.

Una película más golpeadora que la ensimismada Dolor y gloria, de Almodóvar. Una película más lacerante que la bélica y genial 1917 de Mendes, y que ya ha ganado la Palma de Oro en Cannes.

Bong Joon Ho en 2000 estrena Perro ladrador, poco mordedor y que reeditara en obras posteriores como Crónica de un asesino en serieThe host y Rompenieves. De nuevo, es la supuesta imposibilidad de honestidad desde lo más banal hasta el abismo más trágico. Se ha descrito como una “comedia con el alma negra”, y acierta. Hollywood esta vez se ha arriesgado de nuevo premiando cine de periferia y provocador. A lo Berlanga y Buñuel, pero en surcoreano.

lunes, 17 de diciembre de 2018



COLD WAR/GUERRA FRÍA****

Título original: Zimna wojna. Director: Pawel Pawlikowski. Guión: Pawel Pawlikowski y Janus Glowacki. Intérpretes: Joanna Kulig, Tomasz Kot, Borys Szic, Agata Kulesza, Cedric Kahn, Jeanne Balibar, Adam Woronowicz, Adam Ferency. Productora: Bartos Bernasz, Agniesza Calik, Ira Cecic. Fotografía: Lukasc Zal. Música: Anna Bilicka. Montaje: Jaroslaw Kaminski. País: Polonia-Francia. Año: 2018. Duración: 90 min. Público: Todos.


Tomasz Kot and Joanna Kulig in Zimna wojna (2018)
Una auténtica joya. Un elogio de la pasión amorosa, hasta la muerte, entre un hombre y una mujer y, por otra, de la mirada cinematográfica. Amor en tiempos difíciles. No se te va de la cabeza ni de los oídos la canción ‘Cuatro ojos y dos corazones’ que resuena en versión folklórica, sinfónica y con las múltiples variaciones de jazz durante toda la película.

Pawel Pawlikowski es un interesantísimo director polaco que regresa tras Ida (2013), la película ganadora -y con razón- del Oscar a mejor película extranjera que lo situó en el panorama cinematográfico más alto a pesar de que llevara más de 20 años rodando de país en país, con otra obra en blanco y negro ambientada en la guerra fría como su antecesora. Pawlikowski comenzó con el documental, y esta historia arranca por eso rindiendo homenaje a la cultura popular y las canciones de amor, encontrando la belleza en los sentimientos de esas letras. Durante esa búsqueda de talentos, el pianista y culto Wiktor (Tomasz Kot) conoce a una desesperada chica de pueblo y de pasado problemático, Zula (Joanna Kulig). Ella canta, él se enamora, y la vida de ambos cambia para siempre.

Tomasz Kot y Joanna Kulig en Cold War

La letra de la canción ‘Cuatro ojos y dos corazones’ simboliza la doble llama de amor, como diría Octavio Paz. La protagonista canta los versos “cuatro ojos y dos corazones que lloran día y noche”, de forma irresistible y a ritmo de folk o de jazz, como metáfora del amor apasionado que une a los dos amantes protagonistas. Un amor que el director transfiere en blanco y negro y con amplias elipsis, con una narrativa contenida y austera, sin aspavientos de cámara, pero a la vez sostenida con una silenciosa pasión. Cold War no es simplemente una historia de amor, es una historia de amor atravesada por la realidad socio-política.

Tomasz Kot in Zimna wojna (2018)

Los variables y cambiantes acontecimientos históricos que ocurren entre 1949 y 1964 en Europa están de fondo en la tortuosa e imposible relación entre Zula, cantante y bailarina de un grupo de folk tradicional polaco, y Wiktor, director y compositor musical, que trabaja enmarcado en una campaña comunista en defensa de la cultura polaca, que pronto se convierte en un absurdo canto ideológico que los lleva por media Europa, saltando el telón de acero en más de una ocasión. Una relación de quince años vivida con atormentados encuentros y desencuentros en el tiempo y en el espacio, de Polonia a París, de París a Polonia, pasando por la antigua Yugoslavia satélite de la URSS. Encuentros y desencuentros apasionados que el espectador no puede evitar relacionar con la novela de Mario Vargas Llosa, Travesuras de la niña mala.

La pasión convulsa -a veces destructora- de los amantes se entrelaza, a modo de metáfora, con la fría posguerra de Polonia, con la siniestra sombra del régimen dictatorial comunista y con la incomunicación de la guerra fría, de ahí el título de la película. Los escenarios son arquitecturas frías en el régimen y la calidez de París. Cuando los relatos éticos son destruidos, las convulsiones de las pasiones amorosas, al igual que las convulsiones ideológicas históricas, van encarriladas a la tragedia.

El pasado sábado 15 de diciembre de 2018 se celebró en Sevilla la gala de entrega de los European Film Awards (EFA), en la que el largometraje polaco, premio a la dirección en el último Festival de Cannes, arrasó en (casi) todas las categorías en las que participaba: película, dirección, actriz principal (Joanna Kulig) y guion original. 


Hay una sencilla pero interesante manera de rodar la película, en especial a sus protagonistas cuando están juntos, donde casi siempre se usa el plano contraplano frontal, resultando una sensación de un muro que los separa. Toda la cinta está llena de este detalle o de mil maneras de separarlos tanto física como emocionalmente. Y hacer eso es todo un arte. Una pareja que en suma, quiere estar atada y no puede controlar su futuro, una conmovedora historia de amor.

Un guión sencillo y hasta simple, pero que esconde una mirada y unas intenciones por parte del cineasta que no deben dejarse pasar por alto. Del sueño de emigrar y encontrarse vacío de pronto y volver y estar igual de mal. Cold War pasa en un suspiro mientras observamos a Zula y Wiktor perdidos, siempre insatisfechos y siempre incompletos. Lo que hay allí no lo encontramos aquí. No hay oportunidad para los grises, todo es blanco o negro. Tampoco hay exaltación de una época, o un modo de vida, por mucho que París no sea la Varsovia comunista. Todo parece deprimente y poco amigable.

Tomasz Kot and Joanna Kulig in Zimna wojna (2018)

Puede que Pawlikowski repita muchos de sus estilismos y formas de su anterior trabajo, pero consigue transmitir una mirada al pasado de Polonia y a una época que le hace adquirir esa cosa que se suele llamar autoria o carácter. Cold War utiliza a su pareja protagonista para hablar de un momento dado y su evolución, o en ocasiones parece que simplemente todo este envoltorio esconda una sincera historia de amor que va pasando por tantas transformaciones como la música que disfrutamos, y que según el autor, reproduce la historia de sus padres y por eso se cuenta con mayor verosimilitud y nostalgia.


domingo, 11 de noviembre de 2018

LA BUENA ESPOSA/THE PRIZE****

Título original: The Prize. Director: Bjorn Runge. Guión: Jane Anderson. Basada en la novela The Wife, de Meg Wolitzer. Intérpretes: Glenn Close, Jonathan Pryce, Christian Slater, Max Irons,Annie Stark, Harry Lloyd, Elizabeth McGovern. Producción: Rosalie Swedlin, Meta Louise Foldager, Piers Tempest, Piodor Gustafsson, Claudia Bluemhube. Música: Jocelyn Pook. Fotografía: Ulf Brant°as.País: USA, Suecia, Reino Unido. Año: 2018. Duración: 100 min. Público: Todos.


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Un escritor norteamericano recibe la noticia de que la Academia sueca le ha otorgado el premio Nobel y acude a recibirlo con su esposa. En un matrimonio que parecía haber sobrepasado la fecha de caducidad, en un viaje a Estocolmo se desencadena la crisis. Una grieta se abre en lo que aparentaba ser una de esas relaciones que el tiempo compartido ha convertido en simbióticas, con todas sus pequeñas o no tan pequeñas fisuras. El problema viene de lejos pero tiene que ver con el premio, la pompa y la circunstancia.

               Glenn Close y Jonathan Pryce en La buena esposa


El placer que proporciona esta pequeña película de cámara está en su revelación gradual. Sobre todo porque eso significa fijarse desde muy pronto en el repertorio de gestos, miradas y frases entredichas de la premiada esposa, una Glenn Close resplandeciente. Su rostro anguloso se convierte en un imán, un paisaje que ocupa toda la superficie significante de la pantalla: hay otros actores, y alguno tan bueno como Jonathan Pryce en el papel del escritor premiado, pero incluso su impecable forma de componer un gigante artístico de pies de barro palidece al lado del recital, a la vez contenido y explosivo, que aloja el rostro de Glenn Close. Su papel en La buena esposa, devuelve a las pantallas a la mejor versión de una actriz tan brillante, ácida, provocadora y genial ahora como hace años.

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¿Cuál es la razón para que una mentira se autoalimente durante tantos años? Un equilibrio de miedos a la soledad, a la herida del ego, a la pérdida de paz familiar mantenida durante tiempo y tiempo, pero que sigue siendo una mentira. Y la verdad finalmente se impone y de manera trágica.

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Nadie como Glenn Close merece un Oscar, a pesar de las seis nominaciones recibidas a lo largo de su carrera. "Si miro atrás, en mi carrera abundan los papeles de villanas. Quiero creer que eso aporta naturalidad y realidad a mis personajes. En la vida real, estamos más cerca de ser malos que buenos".



El último papel de esta mujer nacida en Conneticut hace 71 años es buen ejemplo. No tanto de maldad como de inmensidad, dolor contenido e identidad postergada. La buena esposa, de Björn Runge, cuenta la historia de una mujer sacrificada de forma voluntaria a la mayor gloria de su marido aparentemente, pero hay más: la mentira construida y mantenida. El día que éste recibe el Premio Nobel de Literatura, la cinta se detiene a recordar una relación de años: una vida entera. Y así aprendemos que él no sería nada sin ella, y ella sería mucho más sin él. "Sinceramente", dice, "sigo sin tener claro que, pese a todo lo avanzado, el ego masculino esté preparado aún para soportar el éxito de la compañera".

La película se abre, a contracorriente, con una escena de amor. Se trata de una secuencia graciosa, algo ridícula y, sobre todo, disfrutona. Sin complejos y sin nada más que añadir que el placer de la naturalidad. Dos personas mayores se aman.

Glenn Close presume de un historial, donde la maldad conoce todo tipo de grados, posturas y corrientes de opinión. Fue vicepresidenta de Estados Unidos en Air force one con la misma convicción que viuda pasiva agresiva en Las amistades peligrosas, asesina de perros en 101 dálmatas u hombre (sí, hombre) en Albert Nobbs. Y así hasta encarnar al icono de los iconos: su papel en Atracción fatal. Y aquí, por cumplir con el ritual, conviene detenerse. Entre un final y otro, no sólo media la diferencia que va de una enferma mental y una malvada psicópata, sino que queda retratada (para mal) la sociedad entera.

Ahora la veremos magnífica en su papel de buena esposa, concentrando en su actuación las mejores cualidades de una buenísima actriz.

martes, 18 de septiembre de 2018

EL ESCÁNDALO TED KENNEDY****


Título original: Chappaquiddick. Director: John Curran. Guión: Taylor Allen, Andrew Logan. Intérpretes: Jason Clarke, Kate Mara, Bruce Dern, Ed Helms, Jim Gaffigan, Taylor Nichols, John Fiore, Andria Blackman, Tamara Hickey. Productora: Apex Entertainment. Música: Adam Wiltzie Fotografía: Maryse Alberti. País: EE.UU. Duración: 107 min. Público: Todos.


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De la presión y ambición paterna no sale necesariamente un buen hombre ni mucho menos un buen político. Nuestro tiempo tiene una necesidad visceral de autenticidad y de integridad porque nos hemos acostumbrado a la mentira. El Kennedy llamado a alcanzar la presidencia de los Estados Unidos vio cómo todo se desmoronaba tras un accidente lleno de sospechas. Ahora se estrena una película sobre el misterioso caso, sin aclarar todavía.


Ted era el último Kennedy. Su hermano John (JFK) había sido asesinado en 1963 en pleno mandato y Bob corrió la misma desgracia en 1968, 80 días después de anunciar su carrera a la presidencia. Ted, el pequeño de nueve hermanos, era ahora la nueva obsesión de la sociedad americana, que veía a los Kennedy como lo más parecido que tendría jamás a una familia real. JFK ya lo había anunciado con convicción profética en 1957: “Yo me metí en política porque Joe [el hermano mayor] murió [durante la Segunda Guerra Mundial]. Si algo me ocurriera a mí mi hermano Bobby emprendería su carrera política. Y si Bobby muriese Teddy le tomaría el relevo”.

ted kennedy

El 79 % de los estadounidenses respaldaba su futuro presidencial y el presidente Nixon se obsesionó con cronometrar sus apariciones en televisión y ponerle detectives. Pero el 18 de julio de 1969 un suceso tan fortuito, y tan supuestamente apolítico como un accidente de coche con un muerto, truncó para siempre su futuro como presidente.

Ese día, 12 personas (6 mujeres y 6 hombres) se reunieron para un fin de semana informal en la isla de Chappaquiddick (Massachusetts), todos integrantes del séquito del senador Ted Kennedy, ellas profesionales que habían trabajado en sus campañas electorales. Tras parar a comer almejas fritas, Kennedy y su ayudante Crimmins abastecieron la cabaña con tres botellas de vodka, cuatro de whisky escocés, dos de ron y un par de packs de cervezas.

Los actores Jason Clarke y Kate Mara dan vida a Ted Kennedy y Mary Jo Kopechne en la película 'El escándalo Ted Kennedy', de John Curran.
Los actores Jason Clarke y Kate Mara dan vida a Ted Kennedy y Mary Jo Kopechne en la película 'El escándalo Ted Kennedy', de John Curran

Después de la fiesta salió junto a una de las asistentes, Mary Jo Kopechne, para alcanzar el ferry de vuelta y tuvo un accidente con el fallecimiento de Mary Jo. En el juicio, Kennedy anunció cómo se declaraba. “¿Puede repetirlo?”, solicitó el alguacil. “Culpable”, confirmó en voz alta. Culpable de abandonar la escena del accidente. Los asistentes se removieron. El juez suspendió la sentencia al considerar que Kennedy ya había sufrido mayores consecuencias punitivas que las que el tribunal podría imponerle. Tras diez minutos de declaración, el caso quedó cerrado. Pero a lo largo de su carrera política siempre estuvo el episodio no esclarecido de Chappaquiddick y el manejo de la opinión pública.

  Mary Jo Kopechne

El trato de favor que rodea a un político ya conocido, senador y con carrera prometedora desde el minuto 1 de lo sucedido. Los aforamientos, los paréntesis, las inconsistencias y contradicciones en las declaraciones, las salvedades y las maquinarias de protección cuando hay que asumir algo mal hecho que puede cambiarte la vida. La presión paterna, la construcción y de-construcción propia, la pregunta final sobre si soy o no íntegro, o todo es parafernalia. La hora de la verdad.

«Creo que sus grandes expectativas de convertirse en presidente le hicieron entrar en pánico y simplemente quería irse a casa, meterse en la cama, esfumarse y que alguien se lo solucionase. Otra parte de él, sin embargo, sabía que no estaba bien mentalmente, que su carrera había acabado, que estaba en shock. Pero no se le podía defender de ninguna manera: si estaba en shock, si estaba todavía estaba ebrio y sabía lo que hacía... no importa realmente. Lo que importa es que su primer instinto fue salvarse a sí mismo y no a la otra persona», concluye John Curran, director de El escándalo Ted Kennedy. Para pensar.

Un submarinista inspecciona el automóvil ocho horas después de que se hundiera con el senador Kennedy al volante y la joven Mary Jo Kopechne, de 28 años, que murió en el accidente.

Un submarinista inspecciona el automóvil ocho horas después de que se hundiera con el senador Kennedy al volante y la joven Mary Jo Kopechne, de 28 años, que murió en el accidente.


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domingo, 5 de agosto de 2018

CINE DE VERANO: TRUTH/CONSPIRACIÓN Y PODER***

Título original: Truth. Director: James Vanderbilt. Guión: James Vanderbilt (sobre la publicación Memorias, de Mary Mapes)Intérpretes: Cate Blanchett, Robert Redford, Dennis Quaid, Topher Graid, Elizabeth Moss, Bruce Greenwood. Producción: Sony Pictures / RatPac Entertainment / Echo Lake Entertainment / Mythology Entertainment. Fotografía: Mandy Walker. Música: Brian Tyler. País: EE.UU. Año: 2015. Duración:126 min. Público: Todos.




James Vanderbilt, guionista de “Zodiac” (2007), apuesta para su debut como director por este relato protagonizado por Cate Blanchett y Robert Redford. La película se centra en la turbulenta investigación periodística de la cadena CBS sobre el servicio militar del expresidente de EE.UU. George W. Bush (los llamados Memogates o Rathergates).

El célebre presentador de televisión Dan Rather renunció a su cargo en noviembre de 2004, dos meses después de que el canal reconociera haber sido víctima de un engaño al dar por auténticos unos documentos que sostenían que el joven Bush recibió un trato especial durante su etapa en la Guardia Nacional Aérea de Texas. Se aseguraba que Bush había incumplido el requisito de someterse a exámenes médicos periódicos para pilotos del cuerpo.

    Cate Blanchet (Mary Maples) y Robert Redford (Dan Rather)

Rather, que divulgó el informe en su programa “60 Minutes Wednesday” en plena campaña electoral, reconoció haber “cometido un error de juicio”. Vanderbilt se interesó por primera vez en el material cuando leyó un extracto del libro en la revista Vanity Fair. Luego compró la obra de Mapes y se enamoró de la historia.

“Quise dirigir esta película porque me fascina el periodismo y porque me sorprendió descubrir lo poco que sabía realmente sobre el asunto. Había mucho material desconocido a pesar de que la historia estaba en todas partes cuando estalló”, indicó Vanderbilt.



El cineasta acabó el guion del filme en 2007 pero abandonó sus planes temporalmente tras comprobar que, en plena crisis económica, no era el momento adecuado para encontrar financiación.

“El título (“Verdad” en español), lógicamente, es irónico”, manifestó Vanderbilt en la presentación de la cinta en Los Ángeles (California). “Todos intentamos alcanzar la verdad y no es fácil; al contrario, es esquiva y llegar a ella puede ser peligroso. Pero merece la pena luchar. Nosotros no tenemos la verdad. No pretendemos demostrar unos hechos, sino provocar un debate. Hemos intentando presentar diferentes argumentos y contar una historia interesante y emotiva”, dijo el cineasta.

La cinta, que nos remite a All the President’s Men (sobre el Watergate de Nixon y con Robert Redford como uno de los periodistas que realizaron la investigación) y The Insider, se basa en el libro Truth and Duty, escrito por Mary Mapes, la mítica e irreductible periodista de CBS que destapó los abusos en la prisión iraquí de Abu Ghraib y que fue productora del programa de Rather.


El escándalo arruinó la carrera de Rather, amenazó los resultados de la elección presidencial de 2004 y acabó prácticamente con el equipo de noticias de la CBS. Se trata de un caso real que pone sobre al mesa en la era de la "posverdad" y de las "fake news" hasta donde hay que llegar para defender la verdad a pesar de las presiones, vengan de donde vengan.