domingo, 11 de noviembre de 2018

LA BUENA ESPOSA/THE PRIZE****

Título original: The Prize. Director: Bjorn Runge. Guión: Jane Anderson. Basada en la novela The Wife, de Meg Wolitzer. Intérpretes: Glenn Close, Jonathan Pryce, Christian Slater, Max Irons,Annie Stark, Harry Lloyd, Elizabeth McGovern. Producción: Rosalie Swedlin, Meta Louise Foldager, Piers Tempest, Piodor Gustafsson, Claudia Bluemhube. Música: Jocelyn Pook. Fotografía: Ulf Brant°as.País: USA, Suecia, Reino Unido. Año: 2018. Duración: 100 min. Público: Todos.


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Un escritor norteamericano recibe la noticia de que la Academia sueca le ha otorgado el premio Nobel y acude a recibirlo con su esposa. En un matrimonio que parecía haber sobrepasado la fecha de caducidad, en un viaje a Estocolmo se desencadena la crisis. Una grieta se abre en lo que aparentaba ser una de esas relaciones que el tiempo compartido ha convertido en simbióticas, con todas sus pequeñas o no tan pequeñas fisuras. El problema viene de lejos pero tiene que ver con el premio, la pompa y la circunstancia.

               Glenn Close y Jonathan Pryce en La buena esposa


El placer que proporciona esta pequeña película de cámara está en su revelación gradual. Sobre todo porque eso significa fijarse desde muy pronto en el repertorio de gestos, miradas y frases entredichas de la premiada esposa, una Glenn Close resplandeciente. Su rostro anguloso se convierte en un imán, un paisaje que ocupa toda la superficie significante de la pantalla: hay otros actores, y alguno tan bueno como Jonathan Pryce en el papel del escritor premiado, pero incluso su impecable forma de componer un gigante artístico de pies de barro palidece al lado del recital, a la vez contenido y explosivo, que aloja el rostro de Glenn Close. Su papel en La buena esposa, devuelve a las pantallas a la mejor versión de una actriz tan brillante, ácida, provocadora y genial ahora como hace años.

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¿Cuál es la razón para que una mentira se autoalimente durante tantos años? Un equilibrio de miedos a la soledad, a la herida del ego, a la pérdida de paz familiar mantenida durante tiempo y tiempo, pero que sigue siendo una mentira. Y la verdad finalmente se impone y de manera trágica.

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Nadie como Glenn Close merece un Oscar, a pesar de las seis nominaciones recibidas a lo largo de su carrera. "Si miro atrás, en mi carrera abundan los papeles de villanas. Quiero creer que eso aporta naturalidad y realidad a mis personajes. En la vida real, estamos más cerca de ser malos que buenos".



El último papel de esta mujer nacida en Conneticut hace 71 años es buen ejemplo. No tanto de maldad como de inmensidad, dolor contenido e identidad postergada. La buena esposa, de Björn Runge, cuenta la historia de una mujer sacrificada de forma voluntaria a la mayor gloria de su marido aparentemente, pero hay más: la mentira construida y mantenida. El día que éste recibe el Premio Nobel de Literatura, la cinta se detiene a recordar una relación de años: una vida entera. Y así aprendemos que él no sería nada sin ella, y ella sería mucho más sin él. "Sinceramente", dice, "sigo sin tener claro que, pese a todo lo avanzado, el ego masculino esté preparado aún para soportar el éxito de la compañera".

La película se abre, a contracorriente, con una escena de amor. Se trata de una secuencia graciosa, algo ridícula y, sobre todo, disfrutona. Sin complejos y sin nada más que añadir que el placer de la naturalidad. Dos personas mayores se aman.

Glenn Close presume de un historial, donde la maldad conoce todo tipo de grados, posturas y corrientes de opinión. Fue vicepresidenta de Estados Unidos en Air force one con la misma convicción que viuda pasiva agresiva en Las amistades peligrosas, asesina de perros en 101 dálmatas u hombre (sí, hombre) en Albert Nobbs. Y así hasta encarnar al icono de los iconos: su papel en Atracción fatal. Y aquí, por cumplir con el ritual, conviene detenerse. Entre un final y otro, no sólo media la diferencia que va de una enferma mental y una malvada psicópata, sino que queda retratada (para mal) la sociedad entera.

Ahora la veremos magnífica en su papel de buena esposa, concentrando en su actuación las mejores cualidades de una buenísima actriz.

martes, 18 de septiembre de 2018

EL ESCÁNDALO TED KENNEDY****


Título original: Chappaquiddick. Director: John Curran. Guión: Taylor Allen, Andrew Logan. Intérpretes: Jason Clarke, Kate Mara, Bruce Dern, Ed Helms, Jim Gaffigan, Taylor Nichols, John Fiore, Andria Blackman, Tamara Hickey. Productora: Apex Entertainment. Música: Adam Wiltzie Fotografía: Maryse Alberti. País: EE.UU. Duración: 107 min. Público: Todos.


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De la presión y ambición paterna no sale necesariamente un buen hombre ni mucho menos un buen político. Nuestro tiempo tiene una necesidad visceral de autenticidad y de integridad porque nos hemos acostumbrado a la mentira. El Kennedy llamado a alcanzar la presidencia de los Estados Unidos vio cómo todo se desmoronaba tras un accidente lleno de sospechas. Ahora se estrena una película sobre el misterioso caso, sin aclarar todavía.


Ted era el último Kennedy. Su hermano John (JFK) había sido asesinado en 1963 en pleno mandato y Bob corrió la misma desgracia en 1968, 80 días después de anunciar su carrera a la presidencia. Ted, el pequeño de nueve hermanos, era ahora la nueva obsesión de la sociedad americana, que veía a los Kennedy como lo más parecido que tendría jamás a una familia real. JFK ya lo había anunciado con convicción profética en 1957: “Yo me metí en política porque Joe [el hermano mayor] murió [durante la Segunda Guerra Mundial]. Si algo me ocurriera a mí mi hermano Bobby emprendería su carrera política. Y si Bobby muriese Teddy le tomaría el relevo”.

ted kennedy

El 79 % de los estadounidenses respaldaba su futuro presidencial y el presidente Nixon se obsesionó con cronometrar sus apariciones en televisión y ponerle detectives. Pero el 18 de julio de 1969 un suceso tan fortuito, y tan supuestamente apolítico como un accidente de coche con un muerto, truncó para siempre su futuro como presidente.

Ese día, 12 personas (6 mujeres y 6 hombres) se reunieron para un fin de semana informal en la isla de Chappaquiddick (Massachusetts), todos integrantes del séquito del senador Ted Kennedy, ellas profesionales que habían trabajado en sus campañas electorales. Tras parar a comer almejas fritas, Kennedy y su ayudante Crimmins abastecieron la cabaña con tres botellas de vodka, cuatro de whisky escocés, dos de ron y un par de packs de cervezas.

Los actores Jason Clarke y Kate Mara dan vida a Ted Kennedy y Mary Jo Kopechne en la película 'El escándalo Ted Kennedy', de John Curran.
Los actores Jason Clarke y Kate Mara dan vida a Ted Kennedy y Mary Jo Kopechne en la película 'El escándalo Ted Kennedy', de John Curran

Después de la fiesta salió junto a una de las asistentes, Mary Jo Kopechne, para alcanzar el ferry de vuelta y tuvo un accidente con el fallecimiento de Mary Jo. En el juicio, Kennedy anunció cómo se declaraba. “¿Puede repetirlo?”, solicitó el alguacil. “Culpable”, confirmó en voz alta. Culpable de abandonar la escena del accidente. Los asistentes se removieron. El juez suspendió la sentencia al considerar que Kennedy ya había sufrido mayores consecuencias punitivas que las que el tribunal podría imponerle. Tras diez minutos de declaración, el caso quedó cerrado. Pero a lo largo de su carrera política siempre estuvo el episodio no esclarecido de Chappaquiddick y el manejo de la opinión pública.

  Mary Jo Kopechne

El trato de favor que rodea a un político ya conocido, senador y con carrera prometedora desde el minuto 1 de lo sucedido. Los aforamientos, los paréntesis, las inconsistencias y contradicciones en las declaraciones, las salvedades y las maquinarias de protección cuando hay que asumir algo mal hecho que puede cambiarte la vida. La presión paterna, la construcción y de-construcción propia, la pregunta final sobre si soy o no íntegro, o todo es parafernalia. La hora de la verdad.

«Creo que sus grandes expectativas de convertirse en presidente le hicieron entrar en pánico y simplemente quería irse a casa, meterse en la cama, esfumarse y que alguien se lo solucionase. Otra parte de él, sin embargo, sabía que no estaba bien mentalmente, que su carrera había acabado, que estaba en shock. Pero no se le podía defender de ninguna manera: si estaba en shock, si estaba todavía estaba ebrio y sabía lo que hacía... no importa realmente. Lo que importa es que su primer instinto fue salvarse a sí mismo y no a la otra persona», concluye John Curran, director de El escándalo Ted Kennedy. Para pensar.

Un submarinista inspecciona el automóvil ocho horas después de que se hundiera con el senador Kennedy al volante y la joven Mary Jo Kopechne, de 28 años, que murió en el accidente.

Un submarinista inspecciona el automóvil ocho horas después de que se hundiera con el senador Kennedy al volante y la joven Mary Jo Kopechne, de 28 años, que murió en el accidente.


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domingo, 5 de agosto de 2018

CINE DE VERANO: TRUTH/CONSPIRACIÓN Y PODER***

Título original: Truth. Director: James Vanderbilt. Guión: James Vanderbilt (sobre la publicación Memorias, de Mary Mapes)Intérpretes: Cate Blanchett, Robert Redford, Dennis Quaid, Topher Graid, Elizabeth Moss, Bruce Greenwood. Producción: Sony Pictures / RatPac Entertainment / Echo Lake Entertainment / Mythology Entertainment. Fotografía: Mandy Walker. Música: Brian Tyler. País: EE.UU. Año: 2015. Duración:126 min. Público: Todos.




James Vanderbilt, guionista de “Zodiac” (2007), apuesta para su debut como director por este relato protagonizado por Cate Blanchett y Robert Redford. La película se centra en la turbulenta investigación periodística de la cadena CBS sobre el servicio militar del expresidente de EE.UU. George W. Bush (los llamados Memogates o Rathergates).

El célebre presentador de televisión Dan Rather renunció a su cargo en noviembre de 2004, dos meses después de que el canal reconociera haber sido víctima de un engaño al dar por auténticos unos documentos que sostenían que el joven Bush recibió un trato especial durante su etapa en la Guardia Nacional Aérea de Texas. Se aseguraba que Bush había incumplido el requisito de someterse a exámenes médicos periódicos para pilotos del cuerpo.

    Cate Blanchet (Mary Maples) y Robert Redford (Dan Rather)

Rather, que divulgó el informe en su programa “60 Minutes Wednesday” en plena campaña electoral, reconoció haber “cometido un error de juicio”. Vanderbilt se interesó por primera vez en el material cuando leyó un extracto del libro en la revista Vanity Fair. Luego compró la obra de Mapes y se enamoró de la historia.

“Quise dirigir esta película porque me fascina el periodismo y porque me sorprendió descubrir lo poco que sabía realmente sobre el asunto. Había mucho material desconocido a pesar de que la historia estaba en todas partes cuando estalló”, indicó Vanderbilt.



El cineasta acabó el guion del filme en 2007 pero abandonó sus planes temporalmente tras comprobar que, en plena crisis económica, no era el momento adecuado para encontrar financiación.

“El título (“Verdad” en español), lógicamente, es irónico”, manifestó Vanderbilt en la presentación de la cinta en Los Ángeles (California). “Todos intentamos alcanzar la verdad y no es fácil; al contrario, es esquiva y llegar a ella puede ser peligroso. Pero merece la pena luchar. Nosotros no tenemos la verdad. No pretendemos demostrar unos hechos, sino provocar un debate. Hemos intentando presentar diferentes argumentos y contar una historia interesante y emotiva”, dijo el cineasta.

La cinta, que nos remite a All the President’s Men (sobre el Watergate de Nixon y con Robert Redford como uno de los periodistas que realizaron la investigación) y The Insider, se basa en el libro Truth and Duty, escrito por Mary Mapes, la mítica e irreductible periodista de CBS que destapó los abusos en la prisión iraquí de Abu Ghraib y que fue productora del programa de Rather.


El escándalo arruinó la carrera de Rather, amenazó los resultados de la elección presidencial de 2004 y acabó prácticamente con el equipo de noticias de la CBS. Se trata de un caso real que pone sobre al mesa en la era de la "posverdad" y de las "fake news" hasta donde hay que llegar para defender la verdad a pesar de las presiones, vengan de donde vengan.


miércoles, 25 de julio de 2018

EN TIEMPOS DE LUZ MENGUANTE***

Título original: In Zeiten des abnehmenden Lichts. Director: Matti Geschonneck. Guión: Wolfgang Kohlhaase (Novela: Eugen Ruge) Intérpretes: Bruno Ganz, Evgenia Dodina, Hildegard Schmahl, Angela Winkler. Producción: MOOVIE the art of entertainment. Música: Fotografía: Hannes Hubach. País: Alemania. Año: 2017. Duración: 100 min. Público: Adultos.




Berlín, capital de la República Democrática Alemana, 1989: las hojas amarillas y los árboles muertos se convierten en claros símbolos de un sistema que era muy prometedor pero que se desintegraba ante nuestros propios ojos. El resplandor de la utopía comunista que se desvanece, poco antes de la caída del Muro de Berlín. Un sistema está muriendo, un matrimonio está muriendo. Una familia se está rompiendo.

Wilhelm (Bruno Ganz) un alto mando del Partido Comunista en la República Democrática Alemana celebra su 90 cumpleaños rodeado de familia, vecinos y antiguos compañeros del partido. Un Bruno Ganz como siempre magnífico, ahora un lider alemán comunista y no un Hitler hundido. Todo el mundo entrega flores y da discursos como si nada fuera mal en el mundo exterior, pero es otoño de 1989 y todo está cambiando. Hasta qué punto fue una muerte en vida ese régimen exhausto y laminante de las libertades nos lo cuentan sus protagonistas: "En este siglo, ya no habrá más grandes ideas", sentencia Kurt, el hijo adoptivo de Wilheim; o la gran clave "Podemos comer patatas, pero si no tenemos ideas, ¿qué hacemos?" afirma un desesperado Sasha, nieto de Wilheim.


 
Kurt, el hijo de Wilhelm, no se atreve a decirle ahora a su padre que su nieto Sascha, su ojito derecho, acaba de desertar a Alemania Occidental. Y ha elegido precisamente la celebración del 90 cumpleaños.

Esta saga familiar se centra en tres generaciones de una familia de la República Democrática Alemana: los abuelos, comunistas acérrimos que participan en la construcción de la nueva república; su hijo, huido de joven a Moscú y más tarde deportado a un campo siberiano, quien inicia su viaje en el extremo opuesto, los Urales, para volver, junto con su mujer rusa, a una república de pequeños burgueses en cuya transformabilidad sigue creyendo; y, por último, el nieto, que se pasa al Oeste. Medio siglo de historia vivida, una novela llena de drama y simbolismo sobre Alemania llena de sorprendentes giros y detalles, grande por su madurez humana, su precisión y su humor. 

          
          Magnífico y corrosivo Bruno Ganz

El director y su veterano guionista, Wolfgang Kohlhaase, concentran toda la trama en la celebración del 90 cumpleaños de Wilhelm. Así, el filme adquiere un regusto teatral que no desprende el libro, por otro lado la primera novela de un autor con una larga experiencia como dramaturgo. La pérdida en la película de los pasajes sobre el pasado y el futuro de los personajes se compensa con un aumento de la carga metafórica de todos los elementos que se congregan en esa fiesta en torno al patriarca estalinista, que vive su otoño vital e ideológico mientras el sistema que contribuyó a construir se desmorona a su alrededor.



Interesantes aunque muy lacerantes los análisis entre líneas de las frustraciones de las mujeres en un sistema en que, a pesar de promocionar la igualdad entre hombres y mujeres más que cualquier otro, todavía perviven las rutinas y lugares comunes machistas; las contradicciones de unos dirigentes comunistas que creen que tutear (o no) a la sirvienta elimina tal condición; las esperanzas perdidas por el camino de la Revolución; las frustraciones íntimas que superan a las políticas, y hasta qué punto las dinámicas del oportunismo y la autoconstrucción de una imagen pública favorecedora funcionan como acaparadoras de poder en cualquier sistema político.



miércoles, 18 de julio de 2018

HANNAH**

Título original: Hannah. Director: Andrea Pallaoro. Guión: Andrea Pallaoro, Orlando Tirado. Intérpretes: Charlotte Rampling,André Wilms, Stephanie Van Vybe, Simon Bisshop, Jean-Michel Balthazar, Fatou Traoré, Luca Avallone. Producción: Fotografía: Chayse Irvin. Música: Michelino Bisceglia. País: Italia. Año: Duración: 95 min. 

 

Retrato íntimo y psicológico de una mujer, Hannah (Charlotte Rampling), que se tambalea entre la realidad y el rechazo tras quedarse sola después de que su marido sea encarcelado.

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Casi al mirar de cerca las horas, los minutos, los días de esta mujer nos recuerda a la estética de Kaurismaki, esa lucidez, los silencios, la herida, la soledad, el tiempo.

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El papel fue construído par ella. "Charlotte Rampling no actúa, se convierte en el personaje", así resume el director italiano Andrea Pallaoro su último filme, "Hannah". 

"Hannah es Charlotte Rampling, no actúa, es Hannah, se convierte en el personaje, y además es una actriz que no se detiene hasta encontrar la autenticidad del personaje". Confiesa Pallaoro que "colaborar con una persona con tanto coraje y dedicación ha sido una de las experiencias más grandes de mi vida".

La gran aportación de Rampling al personaje es "esa capacidad de dar mucho y al mismo tiempo mantener su intimidad al límite", señala el cineasta. Con escasos diálogos, la película evoca ese mundo interior de Hannah a partir de una ambientación sonora naturalista, se escuchan los relojes, la televisión de fondo, las pisadas, el agua de la piscina. "No son los sonidos típicos de una película, sino que el sonido que escucha el espectador es el mismo que oye el personaje".Relata 
"la descomposición de una mujer", asegura Pallaoro, para quien Hannah es "una mujer que no puede reconciliar el pasado con el presente, que está perdida, sometida a la soledad, la alienación y que, aunque quiere hacerlo, le resulta imposible conectar".

sábado, 14 de julio de 2018

TODO EL DINERO DEL MUNDO***


Título original: All the money in the world. Director: Ridley Scott. Guión: Intérpretes: Michelle Williams, Christopher Plummer, Mark Walhberg, Charlie Plummer, Andrea Piedimonte Bodini.

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Son las tres de la madrugada del 10 de julio de 1973, en plena noche del verano romano, John Paul Getty III fue secuestrado por un grupo de delincuentes que rápidamente se lo lleva con los ojos vendados desde la capital italiana hasta el pueblo pesquero de Seminara, en el sur del país. Pidieron 17 millones de dólares por la entrega del chico de 16 años y el destinatario de tan alta petición (unos 94 millones de dólares en la actualidad) fue su abuelo, el millonario petrolero J. Paul Getty, aquél que descubrió petróleo en Arabia Saudí antes de que existiera la OLP.
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                    John Paul Getty III es liberado

Considerado en ese momento por la revista Fortune como el hombre más rico del planeta, el dueño de la Getty Oil Company se transformó rápidamente en un villano. Su relación y concepto del dinero entronca con algo más profundo en su biografía, y es demostrar que era capaz de serlo. No sólo no aceptó pagar los 17 millones que le pidieron los mafiosos italianos, sino que regateó y regateó el precio de la vida de su nieto durante cinco meses, desde el 10 de julio hasta el 15 de diciembre, cuando John Paul Getty III fue encontrado vivo en una estación gasolinera de Lauria, en la región sureña de Basilicata. Le faltaba una oreja.

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El veterano y carismático actor Christopher Plummer como John Paul Getty

En la película Todo el dinero del mundo, se cuenta esta historia, pero también se describen todos los claroscuros de una familia hundida por la avaricia de su patriarca, por la frialdad proyectada hacia los suyos y sólo parcialmente iluminada por la honestidad y el coraje de Gail Harris, la madre de John Paul Getty III.

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Michelle Williams es Gail Harris, la madre de John Paul Getty III. Junto a Mark Walhberg y Andrea Piedimonte Bodini

En la producción dirigida por el británico Ridley Scott (Prometeo, Blade Runner) los roles centrales están a cargo de Michelle Williams como Gail Harris, Charlie Plummer como John Paul Getty y Christopher Plummer como J. Paul Getty. La película, que venía con una promoción moderada hasta hace unos meses, hizo noticia por un hecho inaudito: en apenas nueve días a principios de noviembre, el veterano Christopher Plummer filmó todas las escenas que antes había interpretado Kevin Spacey como Getty. La razón: las acusaciones de acoso sexual contra Spacey, el realizador Ridley Scott y los productores decidieron reemplazarlo y, de paso, darle vida a una producción que de lo contrario habría entrado en la tierra del olvido y el oprobio.

Se sabe que Scott hizo cerca de 400 tomas nuevas en Gran Bretaña e Italia, los países donde se mueve el multimillonario del petróleo. De cierta manera, el prolífico cineasta inglés (este año también estrenó Alien: Covenant) ya tenía experiencias con cambios de última hora. En el 2000 debió filmar muchas escenas de Gladiador por segunda vez tras la muerte del actor Oliver Reed durante el rodaje. Con 80 años, el director de Alien, el octavo pasajero (1979) parece trabajar contra reloj: el cambio de Spacey por Plummer hizo que una película virtualmente sin posibilidades de nada (no por su calidad, sino por el caso de Spacey) obtuviera tres nominaciones a los Globos de Oro y una al Oscar, justamente a Mejor Actor Secundario por el trabajo de Plummer. En la trama, el actor canadiense de 88 años da vida en forma brillante a quien dijo que no quería pagar los 17 millones de dólares de rescate pues sería una señal de debilidad y un aliciente para que secuestraran a sus 14 otros nietos. Frío en su trato y excesivo en su pasión por el coleccionismo de arte, Getty se hizo conocido además porque en los mismos meses en que su nieto era prisionero de la mafia calabresa aumentaban sus ganancias sin límite.


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John Paul Getty real (1973) con sus nietos

domingo, 15 de abril de 2018

THE POST, DE STEVEN SPIELBERG****

La película The Post muestra la historia detrás de la publicación de los documentos del Pentágono sobre los avances del Ejército estadounidense en la Guerra de Vietnam y cómo los Gobiernos de Estados Unidos (EE.UU.) mintieron sistemáticamente sobre el supuesto progreso de sus tropas en suelo vietnamita, sin importarles enviar sistemáticamente a soldados allá.

La cinta dirigida por el estadounidense Steven Spielberg y nominada al Oscar por mejor película y mejor actriz, narra la historia de la directora ejecutiva del periódico The Washington Post,(entonces un diario pequeño, casi local) Kay Graham (Meryl Streep), quien decidió publicar los documentos tras entender que no hacerlo significaba someterse a los designios del Gobierno estadounidense.
La película evidencia la manipulación del gobierno de EE.UU. sobre la industria de la comunicación y el manejo de la información en favor de sus intereses."La prensa debe servir a los gobernados no a los gobernantes", esta fué la máxima de Kay Graham, que inspiró su acción valiente, arriesgando su empresa familiar, su dinero...y consiguiendo sacar a flote con independencia la profesión periodística. Una lección hoy también, en la era de la posverdad.
A la izquierda, la Kay Graham real, y a la derecha la magnífica interpretación de Meryl Streep en The Post

El 2 de marzo de 1971, cuando el expresidente Richard Nixon cumplía dos años en el poder,  el oficial Daniel Ellsberg le reveló al periodista de guerra en Vietnam, Neil Sheehan, un estudio elaborado por el Departamento de Defensa de EE.UU. sobre la evolución de la guerra en Vietnam bajo los Gobiernos de Dwight D. Eisenhower (1953- 1961), John F. Kennedy (1961- 1963) y Lyndon B. Johnson (1963- 1969), que mostraba cómo estos presidentes ocultaron al país que la guerra era un fraude y que el conflicto era utilizado para los intereses políticos y electorales, guión que Nixon seguía (y que se agravaría con sus prácticas fraudulentas de escucha de los medios y de las campañas electorales del contrario en el Watergate). 
Aunque el periódico The New York Times, competencia directa del Post, publicó algunos de los documentos, Nixon logró una orden del Tribunal Federal para suspender la publicación de más información.
El director del Post, Ben Bradlee, interpretado por Tom Hanks, consiguió una copia de los documentos mientras duraba la suspensión. En ese momento, Kay Graham decidió publicar los documentos arriesgando la venta de acciones inminente que había organizado para impulsar el crecimiento del Post, que en esa época era un pequeño periódico familiar, y desafiando el fallo judicial, asumiendo un riesgo entendiendo desde dentro el oficio y sacrificando amistades y esquivando presiones.
Ben Bradlee (Tom Hanks) y su equipo en plena esfervescencia de la redacción de última hora
"No publicar la información cuando la teníamos era como no salvar a un hombre que se estuviera ahogando o como no decir la verdad", dijo Bradlee en sus memorias.
"Nos preocupaba cada vez más la libertad de prensa y la actitud autoritaria de la Casa Blanca que pensaba que sólo el Gobierno debía determinar qué debía saber el pueblo", dijo Graham en su libro autobiográfico Personal History (Una historia personal).
Pateando el terreno, en los pasillos de la redacción de The Post, Kay Graham y Ben Bradley
Es una gran película, que además descubre la forja de una líder, conocedora de su negocio y de su misión, en una época donde era muy difícil ver a mujeres en su posición.